Cuadrado negro sobre fondo blanco

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circulo negro sobre fondo blanco

     Kazimir Malévich (1878, Kiev-1935, Leningrado) fue un pintor ruso, ​creador del suprematismo, uno de los movimientos más importante de la vanguardia pictórica del siglo XX.

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Autorretrato, 1908

     Cuadrado negro es un óleo sobre lienzo de 106,2 x 106,5 cm. fechado en 1913 y conservado en el Museo Estatal de Rusia, en San Petersburgo. El cuadro fue expuesto por primera vez en 1915 en La Última Exhibición Futurista 0.10. La obra marca el nacimiento del suprematismo. Malévich en aquella exposición presentó otras treinta y ocho obras abstractas. Este movimiento pictórico supuso un giro radical en la evolución de toda la pintura contemporánea.

       La palabra “suprematismo” hace alusión a la supremacía de la nada como expresión última. Las formas geométricas puras se conciben entonces como las representaciones que mejor describían esta “nada”. malevich 2 Malévich reduce los elementos pictóricos al mínimo extremo: el plano puro, el cuadrado, el círculo y la cruz. Por su parte, los colores son siempre los más básicos y se expresan de forma absolutamente plana, sin matices. El suprematismo promovía la abstracción geométrica y el arte no figurativo, en búsqueda de la nada como logro máximo.

       Cuadrado negro es una tendencia a lo más básico: la línea, el plano, buscando las formas puras, simples, que no se podían encontrar en la naturaleza. Es un intento desesperado de liberar al arte del mundo de los objetos, de la pintura figurativa. Todo ello con un gran misticismo de fondo, que explicara el universo en su pureza. Por otra parte la obra se abre al mundo de la no representación, en donde el arte se libera de tener un fin estético. La obra es de una gran sencillez y sobriedad, en la que se ha prescindido absolutamente del color, pero no por ello ausente de complejidad, pues la serenidad de la forma geométrica parece retarnos con su quietud. Por otro lado, la elección de la forma cuadrada no es fruto del azar ya que, por tradición, junto con el círculo, esta es la representación de la perfección matemática, la forma cero. Es la máxima simplicidad de una expresión artística, llevada hasta casi sus últimas consecuencias. Un arte que no pretende otra cosa que expresarse a sí mismo sin ninguna simbología. No resulta fácil la interpretación de una pintura como ésta y quien pretenda encontrar un lenguaje escondido y críptico no lo conseguirá.  Nos encontramos frente a la abstracción pura.

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Restaurante Casa Bernadette. 2ª parte

 

Les conté a los policías que los antecedentes de tanto trastorno seguramente no importaban por irrelevantes, que todo comenzó de improviso, sin yo quererlo y ni siquiera buscarlo, cuando ya no aguanté más a tanto cabrón como me importunaba. Dudo que me creyesen, por lo que seguramente antes de freírme el cerebro tendré que hablar con un montón de psiquiatras. Pero yo les dije la verdad: que aquello principió hacía poco tiempo cuando me estrené como camarera en el restaurante “Casa Bernadette”. Les conté, en contra de su lógica suposición, que el trabajo me agradaba, que no me resultaba pesado, que me daban cuantiosas propinas, que comía gustosamente e incluso me quedaba tiempo para continuar con mis estudios de biología. Además, los dueños, Ramoncete y Jacinta Alba, me trataban cariñosamente. Por esto la policía no entendió que intentase matar al matrimonio, que me hubiese enfrentado a los dos en aquella cocina con solo un pincho de horno, en una batalla perdida, en vez de, por ejemplo, intentar huir. Yo les apreciaba y me costó bastante intentar ensartarles, pero es que no pude soportar más que me chillasen y abroncasen por haber librado al restaurante de cinco clientes bochornosos.

           También me visitó el capellán del hospital. Venía, según me comentó, para animarme a que pasase de un extremo al otro, a que me arrepintiese y a que pidiese perdón.  Yo le comenté que ya tuve un cambio, que hacía dos meses el timón de mis afectos se rompió, que antes de iniciar la eliminación de los cretinos del mundo mi carácter era muy distinto, pero que un montón de idiotas me empezaron a agobiar y ducha 2.jpgentonces mi antiguo carácter se escapó por el sumidero de la ducha junto a unos trocitos de jabón y un montón de pelos. Por ejemplo, aquel seboso, el de las uñas cuidadas y el aliento repugnante, el que sentaba siempre en la mesa siete, el que me asaltó en el parking del restaurante para proponerme sexo en su hostal. El muy babas acudía a cenar casi todos los días y siempre pedía lo mismo: arroz salteado con verduras y los huevos revueltos con ajos tiernos.  Un día, asqueada de la mirada lasciva de sus ojillos miopes y los demás agravios acumulados, decidí condimentarle el arroz con algo distinto, para que se le enfriase el calentón, y nunca regresó al local. O aquella señora de moño enhiesto y zapatos de charol que en un aspaviento me derramó encima el besugo asado con salsa de piñones y después se atrevió a montarme el besugonumerito chillando, gesticulando e insultándome. En su siguiente visita, su ensalada de espinacas tempranas debió saberle más picante que de costumbre. Supongo que unas horas más tarde terminarían sus asquerosos balidos para siempre.

           Yo le contaba quedamente al sacerdote estas cosas para que me comprendiese.  Le pedí que compartiese mi deleite y se imaginase a esos desgraciados cuando por la noche comenzasen a encontrarse fatal. Seguramente lo primero sería preguntarse qué comida les había provocado esa cuantiosa diarrea: tendrían espasmos en las entrañas y realizarían visitas apresuradas al baño, para alguna de las cuales seguro que no poseerían la suficiente velocidad. Algo más tarde les llegarían los sudores fríos, las sacudidas en el sofá por las aguijones de tormento en el estomago y los vómitos descontrolados en el barreño. Después llegaría el delirio y el pánico, la lengua se les hincharía como cuando el brécol se encuentra muy pasado y se pondría tan negra que con ella se pondría embetunar los zapatos. Al final del proceso, tendrían unas convulsiones tan violentas que ya no les permitirían ni concentrarse para rezar y notarían como si se les quebrase el espinazo.cadaver 2¡Y por fin, la muerte! ¡Joder, vaya deleite! El sacerdote se escandalizó sobremanera ante mi hermoso relato. ¡Vaya trabajo de mierda el suyo, todo el día comiéndose los mocos de los demás!

           Ahora me visita Jacinta Alba, la dueña del restaurante “Casa Bernadette”.  Intuyo que pronto podré sentir mi segunda muerte, que ella desea adelantarse a la freidora humana. No me importa demasiado, de la otra vez me ha quedado curiosidad. Comienza asesinadiciéndome que ellos me han perdonado, que han asumido lo que les hice, que empezarán en otra ciudad, que ha venido a despedirse. ¿Y de los dos balazos y la cuchillada no dice nada? Creo que algo deberé comentarle sobre tanto ensañamiento como tuvieron conmigo, para que yo también les perdonase y así quedemos en tablas. De todas formas, si comparo mis dos balas y la cuchillada con la pérdida de su vulgar negocio, me parece que todavía me tocaría darles algo más sin que tuviesen motivo para quejarse.  Jacinta me enseña un cuchillo enorme, es uno de los hermanos del que me hundió en la espalda. Al final parece que ha optado por acabar el trabajo chapucero de la otra vez. ¡Menudo rencor guarda en su alma! ¿Acaso no empezó la charla hablando de perdón? Jacinta me ha desplazado el camisón y su dedo índice se ha situado debajo de mi pechuga izquierda, allí donde se encuentra el corazón. En la otra mano sujeta el cuchillo de hoja desmesurada y puño negro tachonado de metal. Ella se ha puesto a hablar y hablar, y yo no la he escuchado más. Si me va a matar, ¿para qué atenderla?, ¿para morir con dolor de cabeza?

                                                                             FIN

Realismo mágico

     El realismo mágico es un movimiento artístico –fundamentalmente literario- que surgió en Latinoamérica a mediados del siglo XX. La característica principal es la inclusión en el texto de elementos mágicos y fantásticos que son percibidos por los personajes como parte de la normalidad. Los autores desean mostrar al lector lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. El hombre es considerado como un misterio en medio del mundo real.
realismo mágico 2 Esos elementos mágicos se perciben intuitivamente, no racionalmente, y, desde luego, nunca son explicados. Los sucesos son reales pero tienen una connotación fantástica; algunos no tienen explicación y también es bastante improbable que ocurran. El sistema adecuado para la percepción de esos sucesos es lo sensorial. La mayoría de las historias se ubican en los niveles más duros y crudos de la pobreza y marginalidad social, en los espacios donde la concepción mágica y mítica está más presente. En este sentido, la fe es uno de los elementos más importantes que componen la literatura mágico realista, después estarían el mito y la leyenda.

     Los padres del realismo mágico son Juan Rulfo con Pedro Páramo, Arturo Uslar Pietri con su cuento La lluvia, José de la Cuadra con Los Sangurimasisabel allende Laura Esquivel con   Como agua para chocolate e Isabel Allende con La casa de los espíritus. Sus principales exponentes son el colombiano Gabriel García Márquez, el peruano Mario Vargas Llosa y el guatemalteco Miguel Ángel Asturias. También destacan autores como el mexicano Carlos Fuentes y el gallego Álvaro Cunqueiro.

cien años          Ejemplos de realismo mágico en Cien años de soledad: el diálogo entre los vivos y los muertos, el diluvio que duró más de cuatro años -llovió cuatro años, once meses y dos días-, los años que vivió Úrsula -entre ciento quince y los ciento veintidós años-, la lluvia de flores, el nacimiento del último miembro de la familia con cola de cerdo, las enfermedades imaginarias -como la peste del insomnio por la cual los que enfermaban dejaban de dormir y olvidaban el nombre de las cosas, las personas y su propia identidad.
Toda esta presentación es para indicaros que si yo algún día comienzo una de mistinaja 2 historias con la frase Tomasito nunca quiso vivir dentro de la tinaja o una similar no debéis preocuparos demasiado, por lo menos por mí, aunque sí un poco por Tomasito.

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La caja metafísica

Un amigo me ha comentado  que cuando se encontraba deleitándose en la exposición retrospectiva sobre la obra de Jorge Oteiza oyó comentar a bastantes  personas que “esas esculturas no representan nada y  mucho menos son arte”. El disgusto de mi amigo fue tan considerable que se vio arrastrado  al bar del museo a beberse algo fuerte -no me concretó ni tipo ni  marca- para no desfallecer por la decepción y la pena.

           Solo la ignorancia sobre la obra artística del escultor Jorge Oteiza puede llevar a un ser humano a emitir un juicio tan severo. Cuando se vive en la rusticidad o en  el desconocimiento ingente sobre una materia artística el enjuiciador debería cuidarse de realizar digresiones precipitadas.

     Yo acudí a esa exposición de Oteiza y me pareció magnifica. Allí pude deleitarme con una  de las esculturas más conseguidas del autor: La caja metafísica, de 1957. Basta su nombre para sentirte desafiado, para exigirte una mirada atenta.

caja metafisica

    – Pues yo solo veo una caja de metal inacabada, ni siquiera simétrica –diría algún osado visitante-. En esa “cosa” es imposible guardar nada, ni un conejo, mucho menos la metafísica.

       La caja metafísica no es sólo una aventura estética en la que Oteiza se divierte jugando con las formas, sino que éste va mucho más allá. Su aparente simplicidad formal es en realidad el resultado de una investigación, un trabajo, que le llevó muchos años. El artista  ha creado un espacio dentro y otro fuera de los planos del cubo.  El espacio queda configurado por la relación entre los planos, el equilibrio, la ilación entre la horizontal y la verticalidad, el exterior y lo interior, sus intersecciones, los ángulos creados,  el dibujo del contorno y las sombras.

      -Te podría dar la razón -continuaría mi imaginario interlocutor-, pero para eso no hace falta años de investigación. La idea del espacio interior delimitado no está mal traída, pero te aseguro que con mirar atentamente la caja de mi nueva tostadora, una vez desembalada esta, hubiese conseguido el mismo efecto que mirando esa escultura.

       Oteizal progresa filosóficamente por caminos no transitados en la escultura, la pintura e incluso la arquitectura. Para él la mirada sola no basta, por eso diseña una estética que ya no es constructiva, es decir, ya no persigue crear una unidad a través de la combinación de elementos. Él realiza un planteamiento filosófico: la tensión entre el ser y la nada, la abstracción. Para Oteiza la caja metafísica representa un  espacio atemporal que aísla el movimiento de la vida y la naturaleza.  El escultor construye una caja vacía que delimita un espacio vacío. Creación, por tanto, de un vacío ideal, sagrado y trascendente. El cubo es el lugar desde el que pensar lo absoluto. La relación del hombre con el universo, con lo transcendente.

      -Me parece que exageras bastante en tu interpretación de la obra. ¿De dónde sacas esas ideas?, ¿vienen en el folleto? Acepto que es una caja y que está vacía y que, para el autor y algún descerebrado como tú, pueda tener algún sentido profundo. Incluso admitiría que es original, aunque bastante fea. Pero cuando se contempla junto a las demás obras expuestas o bien lloras por el dinero y tiempo perdido en la exposición o bien… ¿Recuerdas “La tapa de una lata de hojalata”? ¿Qué pasa, acaso allí dentro vivía la metafísica antes de pasar al cubo?  tapa de lata

      Oteiza contempla el arte como la más adecuada forma de expresión de las aspiraciones humanas de trascendencia, el lugar de la manifestación de lo sagrado.

     -¿Dentro de esa lata oxidada? ¡Vamos, vamos, vamos!

    Debes comprender que la abstracción te permite evitar el subjetivismo, la anécdota, el sentimentalismo, aquello que dentro del arte te desvía de lo verdaderamente importante. Oteiza piensa en el vacío, lo estudia y después lo va atrapando con la menor cantidad de materia posible. El vacío se convierte para él en el único protagonista, una realidad palpable. Es la tensión entre el ser y la nada.

    -Definitivamente, creo que en la próxima ocasión me iré al cine.

Restaurante casa bernadette (1ª parte)

Soy Amelia Láinez y hace dos semanas estuve medio muerta. Si creyese en ella, afirmaría que me encontré a punto de conocer la otra vida, que en este mundo no me pudo quedar más allá de un rato. Me descerrajaron dos balazos de frente y una cuchillada por lacuchillo 6 espalda. Por ello, acabé tumbada boca abajo en la mesa de la cocina del restaurante Casa Bernadette, mientras la ensalada de alcachofa y el flan de café ocupaban mi lugar en el suelo; y la olla, el exprimidor y los pucheros brincaban por toda la habitación. El balazo de la pierna no parecía mortal, la cuchillada que me atravesó el pulmón derecho desde atrás probablemente terminase conmigo a medio plazo, pero lo definitivo fue, sin duda, el balazo que me reventó las tripas. El pulso, la sangre, se me escapaban por tanto orificio como me hicieron y a ninguno de los presentes pareció importarle demasiado. Lógico, ellos dos me habían dejado así. Ellos se limitaban a esperar que lo que emprendieron terminase su propio curso.

     Ellos se llamaban Ramoncete y Jacinta Alba, el matrimonio propietario del restaurante 4restaurante Casa Bernadette. Ese día se mostraron suspicaces conmigo al enterarse de que, por iniciativa propia, les estaba refinando la clientela. Me pillaron porque la tensión que me provocaba el examen de mineralogía que tenía por la tarde, provocó que me descuidase en mi procedimiento de eliminación y que por ello introdujese el cuchillo de la carne por el oído derecho de aquel oficinista tan grosero, que no paraba de quejarse por su entrecot a la pimienta. Por eso el matrimonio y yo nos enzarzamos en la cocina, nos gritamos y sacamos a relucir aspectos desagradables de cada cual. En ese punto ya no pude aguantar más su desagradecimiento y su falta de comprensión.

    Hace dos semanas, me encontraba abatida por arma de fuego sobre una mesa de cocina, esperando que la inconsciencia me atrapase, que todo acabase tras un gemido, pero la definitiva pérdida no se decidía aparecer. El matrimonio Alba, por su parte, no se mostraba dispuesto a acabar su trabajo. Tendríamos que esperar.

       Al poco, escuché alboroto a lo lejos. Poco a poco se acercó el ruido, hasta convertirse en las sirenas de varios vehículos. Después de todo, alguien anónimo, seguro que algún cliente del otro lado de la puerta, había practicado la caridad conmigo avisando a la policía. Claro, no me conocía. Varias manos, acompañadas de voces y susurros, me levantaron de la mesa y me colocaron una mascarilla. ¡Una lástima!, pues morir encima de esa mesa de cocina hubiese resultado perfecto. En el hospital una doctora y varias enfermeras no me permitieron morir. Claro, tampoco sabían nada de mí.

 hospital  Hoy, que me encuentro tumbada en una cama de ese hospital, busco una razón que justifique tener que arrancar de nuevo. Si entonces me di por muerta, ¿para qué otro esfuerzo? Mejor hubiese sido dejarlo todo como entonces. ¿Qué deberé hacer de hoy en adelante? No han pasado demasiadas cosas relevantes en estas dos semanas que me animen a un nuevo principio. Intuyo que el tener dudas y el plantearme cuestiones con un resultado tan pesimista sea la razón por la me encuentro atada a la cama por unas cinchas de cuero, de esas tan anchas y alargadas.

       Esta mañana me ha informado la doctora que en un par de días me darán el alta hospitalaria. Entonces regresarán esos policías para llevarme a la prisión. Ya estuvieron por aquí un sinnúmero de veces, para preguntarme las razones de mi actuar y solicitarme toda la información que mi cerebro maltrecho recordarse. Los encontré inquietos, indagaban con apremio sobre la existencia de otros cadáveres pretéritos, en alguna otra ciudad. ¿Acaso no tenían bastante con cinco? mano 2¿Para qué iba a matar a nadie con anterioridad si no me habían provocado para ello? Se lo relaté todo, pues se portaron conmigo muy amablemente, como si en vez de ante una mujer letal estuviese con su hermana pequeña recién operada de apendicitis. Además, como en un periodo corto de tiempo volvería a estar muerta, esta vez encima de una silla eléctrica, ¿para qué callarme?   CONTINUARÁ.

la ergometría

 ergometría Hace uno días acudí al cardiólogo, en concreto para hacerme una ergometría, esto es, una prueba de esfuerzo del corazón. Esta prueba consiste en que primero te ventosean –de ventosa-para controlar los ritmos cardiacos y, después, te hacen andar, cada vez más rápido, en una máquina de cinta, como la de los gimnasios.

     Tras esa experiencia ya no sé cómo usar mi nombre propio, Jose Manuel, o, lo que es peor, si realmente sirve para algo tener un nombre. Me explico: allí, en la consulta, se encontraban atendiéndome una doctora y una enfermera. En la misma habitación, pero separada por un mampara de cristal se hallaba una anciana silente, acostada en una camilla. Pues bien, la doctora y la enfermera cada vez que se dirigían a mí, que fue constante e infatigablemente, me nominaban: “¿qué tal, Jose Manuel, notas dolor en el pecho?; Jose Manuel, ¿te cansas?; Jose Manuel, ahora te voy a subir la velocidad de la cinta; ¿qué tal respiras, Jose Manuel?; Jose Manuel, ¿notas la quemazón en el pecho?; cuando quieras que paremos nos lo dices, Jose Manuel; etcétera. Así siempre, cada vez que me hablaban, que fue todo el rato. Yo entonces pensé que ese trato era cortesía por su parte, adhesión con el paciente que se encuentra agobiado, un detalle de cariño con los aquejados que se pueden encontrar con la muerte al menor descuido.

    desfibrilador Mi mayor interés, mientras tanto, estaba en localizar el desfibrilador, que todo el mundo me prometió que estaría allí mismito, en un lugar especial. Yo no lo vi, pero lo que sí encontré fue un teléfono rojo de góndola adosado a la pared con un cartel debajo que rezaba: “celadores de la morgue”.

     Cuando yo me encontraba a tope sobre la cinta, entró otro enfermero que se puso a atender a la anciana. “Esta demenciada, no se entera de nada”, comentó la doctora a la enfermera. El enfermero manipulaba a la anciana que se quejaba con un hilo de voz: “¡ahí, ahí, me duele, me duele mucho!, ¡ahí, ahí!”… El enfermero, con delicadeza, la calmaba: “Esther tranquila, que ya acabo; vamos, vamos, Esther, que no la puede doler tanto; Esther, ahora no se mueva; Esther, ahora la moveré a la derecha, pero no le dolerá…”. “Ahí, ahí, me duele”, se quejaba la señora. “Tranquila, Esther, que ya acabo”, insistía el enfermero una y otra vez.

     Me resultó enternecedor el trato tan cariñoso y personal que otorgaban en cardiología.  “¿Jose Manuel, cómo se encuentra?; ¿se cansa, Jose Manuel?”… El enfermero se retiró y unos celadores se llevaron a la anciana a otro lado.

     – Pero, ¿cómo se llama la señora?, inquirió mi enfermera.

     – Creo que Alicia, le contestó la doctora.

     – Ese era el nombre que yo recordaba, continuó la enfermera.

¿Por qué la llamaría Esther el enfermero?, pensé yo perplejo. Entones me empezó a molestar el pecho, tuvimos que parar la máquina y continuar con lo mismo. El asunto del nombre quedó olvidado.

     Unos pocos días después, mientras gozaba de mi desgana, el fantasma de Esther, la anciana, acudió a mi consciencia. Por allí estuvo un rato largo rondando e incordiándome. No pude llegar a un pensamiento definitivo y lógico, por lo que será un asunto más de los que guardo para la otra vida: ¿Sirve para algo tener nombre?

     El cardiólogo me ha comentado que estoy como un toro: el corazón perfecto y una pequeña dolencia que con medicación se queda en nada.

     – Deberás hacer ejercicio, algo suave pero de forma habitual –me recetó.

     – ¿Qué ejercicio me conviene más?, ¿quizás caminar o natación o, quizás, algo de tenis sin forzar?

     – Mi experiencia –comentó el doctor- me dice que lo más adecuado es mucho sexo y abundantes helados.

     – ¿Sexo? Pero a lo mejor mi mujer…, que si me duele la cabeza…, que estoy muy cansada…, que cómo lo vamos a hacer en casa de mi padre…

     – Deberás buscar soluciones alternativas

     – Dudo que mi mujer consienta que acuda a una cortesana.

    –Por eso no te preocupes, que si lo haces bajo receta médica no podrá ponerte ninguna pega.

 

una piara descontenta

El suceso que se narra a continuación es real. Los nombres y las fechas han sido modificados por expreso deseo de los familiares.

        Tres jóvenes de Massachusetts –James, Billy y Ashley- resultaron muertos la noche del cuatro de julio. “El alcohol y unos cerdos fueron los factores determinantes de tan lamentable suceso”, declaró el Sheriff Andrew Watson. “Hemos encontrado bastantes latas de cerveza y un par de gorrinos borrachos en los alrededores de la escena”, comentó también el Sheriff. “Según las pruebas forenses las tres personas tenían el triple de alcohol en sangre permitido legalmente. A los cerdos no se les ha realizado esta prueba”.

           Según la declaración de algunos testigos los tres amigos estuvieron celebrando la fiesta nacional del cuatro de julio sin ningún recato. Más tarde, esa noche, sintieron una ansiedad irrefrenable por las chuletas de cerdo –informó Emma, la novia de Billy-, por lo que decidieron ir a buscar comida. Por este motivo a las once de la noche se marcharon a la granja de cerdos de John Wilson con la intención de robar uno. cerdoUna vez en la granja, Billy escaló la valla de alambre y ató el extremo de una cuerda en la pata de uno de los gorrinos –concretamente del llamado Agnus-. Entonces sus dos amigos comenzaron a tirar del otro extremo de la cuerda. Lógicamente el puerco, Agnus, una bestia de cuatrocientas libras (181 k.), comenzó a revolverse y luchar. Tan fuerte fue la contienda que una sección de la cerca de alambre se derrumbó provocando que el resto de la piara, que se hallaba expectante e inquieta esperando el desenlace, escapara espantada.

           “Yo estaba dormido cuando la manada hizo ese ruido espantoso”, explicó el granjero John Wilson, el dueño de la finca, “entonces corrí con mi escopeta y disparé dos tiros al aire”. Este hecho, según reconoció más tarde el propio Wilson, provocó que la piara perdiera el oremus definitivamente, alejándose enloquecida camino adelante. Mientras tanto los amigos habían conseguido dominar a la bestia y cargarla en la trasera de la camioneta. Ésta emprendió la huida por la carretera comarcal a más de noventa millas por hora (144 km/h). Lamentablemente los amigos se olvidaron colocarse el cinturón de seguridad, mientras que Agnus sí iba atado.

      Tres millas (4,82 km) más adelante Agnus comenzó a golpear salvajemente la parte trasera de la camioneta. El conductor, Ashley, perdió el control y aquella se desvió violentamente saliendo de la carretera. cerdo 2El vehículo volcó y se arrastró durante cuarenta metros, para acabar golpeando fuertemente contra una acacia. Los jóvenes salieron despedidos por el parabrisas delantero y el cerdo les acompañó en ese vuelo, pero éste partiendo de la trasera de la camioneta, oportunamente atado. Pero no fue el golpe el que los mató, contrariamente a lo que se pueda pensar, sino ser pisoteados y hocicados por la fatigada y enloquecida piara que consumó así su venganza. Los tres amigos murieron. Angus vive.